César Molina: «Siempre me quedará la espina de Cuenca, pero me quedo con todo lo vivido»

Tras más de dos décadas de entrega, valentía y pasión por el arte del recorte, César Molina se despide de su plaza

Será el próximo viernes 23 de agosto, en Cuenca, su casa, en una noche que promete ser inolvidable. Con emoción y nostalgia, repasa su trayectoria y su amor por una forma de vida que le ha marcado para siempre.

¿Cómo se viven los días previos a tu despedida?

Con mucho miedo, para qué engañarnos. Llevas todo el año esperando esa noche y quieres darlo todo por tu gente. Pero a la vez también es mágico, porque sé que va a ser una noche muy especial. Es mi último concurso en la plaza de Cuenca y me vienen a la cabeza muchos recuerdos. Sobre todo aquel primer concurso en 2004… y todo lo que ha venido después.

¿Cómo empezó tu afición por el toreo y el recorte?

Siempre me gustó el mundo del toro. Recuerdo que fue allá por 1996 cuando me puse por primera vez delante de una becerra, con mi gran amigo Pedro Miota. Más adelante empecé a recortar en los pueblos y ahí conocí a don Rubén Palomino. Para mí, un referente total. El número uno. Me fijaba muchísimo en él.

¿Qué significó para ti aquella época?

Fue la mejor. Sin duda. Tuve la suerte de vivirla rodeado de los grandes: Rubén, César Palacios, El Blanco… y muchos más. Fue un privilegio.

¿Qué momentos te han marcado más?

Ha habido muchos, pero sobre todo los vividos en Cuenca. Aquí he visto pasar y crecer a muchos amigos recortadores. Hemos compartido mil batallas. Recuerdo ir a los pueblos a recortar toros y que no nos dejaran irnos después del festejo. Nos invitaban a todo, y nos quedábamos horas y horas hablando de toros. Para mí, esos momentos han sido de los mejores.

César Molina recortando. 

¿Qué papel han jugado los concursos en tu trayectoria?

Los primeros triunfos me vinieron muy bien. En aquellos años de juventud me veía fuerte y disfrutaba mucho con los animales. Ganar un par de concursos me sirvió para meterme de lleno en este mundo.

¿Qué tiene la plaza de toros de Cuenca para ti?

Es única. Por su público, porque siempre está llena, y porque está toda tu gente viéndote. Despedirme en Cuenca lo es todo para mí. Es la plaza que me ha visto crecer desde aquel 2004.

¿Cómo ha cambiado el mundo del recorte en estos años?

Antes había más unión, más «piña» entre los recortadores. Ahora hay más intereses, y eso a veces perjudica al grupo. Deberíamos estar más unidos. Eso sí, a nivel profesional, el nivel ha subido muchísimo. El recorte ha evolucionado mucho.

¿Te veremos en otros roles, aunque te retires de los ruedos?

Sí, claro. Siempre me ha gustado estar también en la otra faceta, organizando cosas, ayudando… En este mundo nunca te retiras del todo. (Ríe)

¿Has podido compaginar el trabajo con el recorte?

Por suerte, sí. Siempre lo he llevado bien, y gracias a Dios no he tenido ningún percance grave. Eso también ha ayudado a seguir tantos años.

¿A quién le estás agradecido en esta etapa que se cierra?

A mucha gente. No quiero decir nombres porque me dejaría a alguien. Pero hay muchas personas que me han ayudado y apoyado desde el primer día. Lo saben, y se lo agradezco de corazón.

¿Tienes alguna espina clavada?

La de Cuenca… Siempre me quedará. Pero también sé que a veces no se trata solo de ganar. Me quedo con haberme sentido a gusto, con haber vivido días muy bonitos con amigos y con toda la experiencia que me llevo.

¿Has ayudado a los que vienen detrás?

Creo que sí. Siempre he intentado enseñar, compartir, inculcar afición. Me gusta mucho. Para mí es clave. Y si algún día me recuerdan, ojalá sea como un tío que tenía, sobre todo, mucha afición.

¿Qué consejo das a los jóvenes que se inician en el recorte?

Que vayan poco a poco. Que tengan cabeza, que no tengan prisa. Y que no pierdan nunca la afición, porque esto es muy bonito, pero también muy duro.

¿Cómo imaginas el día de tu despedida?

Va a ser un día muy duro, lleno de emociones. Desde el primer momento estaré recordando muchas cosas. Pero por encima de todo, hay que disfrutar… y dar la cara delante del animal. Como siempre.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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