Hablamos con su director, Julián Redondo, para conocer los detalles de esta hazaña, el esfuerzo previo y el presente de una banda que es orgullo de su tierra.
¿Qué ha supuesto para ustedes ganar el primer premio en un certamen de tanto nivel como el de Málaga?
Ha sido un sueño cumplido, la culminación a muchos años de esfuerzo y dedicación. Llevábamos mucho tiempo deseando algo así, y por fin se ha hecho realidad. Para todos los que formamos parte de esta agrupación, es una recompensa inmensa.

¿Cómo ha sido el proceso de preparación para llegar al certamen en las mejores condiciones?
Empezamos a trabajar en enero con el pasodoble Izana y nuestra obra libre, Retrospective. Después, cuando conocimos la obra obligada, la incorporamos al programa. Todo esto lo fuimos compaginando con nuestras actividades en San Clemente: procesiones, romerías, Semana Santa… Nuestro día a día también es una forma de preparación continua.
¿Hubo momentos especialmente emotivos durante la actuación?
Sí, sin duda. La actuación fue muy emocionante desde los días previos. En los últimos ensayos se notaba esa energía especial. Durante la parte lenta de Retrospective, muchos de nosotros tocábamos con los ojos brillantes. Es difícil de describir, pero fue uno de los momentos más bonitos que he vivido como músico y director.
Málaga es un lugar con una enorme tradición musical. ¿Cómo vivieron la experiencia de competir allí?
Sabíamos que iba a ser difícil. Nunca habíamos estado en Málaga a nivel musical, pero conocíamos el nivel de exigencia del certamen. Vimos actuaciones de ediciones anteriores y sabíamos lo que nos jugábamos. Por eso fuimos con humildad, trabajo y muchas ganas… y la apuesta salió bien.

¿Qué cree que valoró el jurado para decantarse por su banda?
Imagino que fueron varios detalles: la sonoridad general, la interpretación de La torre del oro, y también la dificultad y ejecución de Retrospective. Todo suma.
¿Cómo definiría el carácter de la Agrupación Musical San Clemente de la Mancha?
Es una banda amateur, pero con alma profesional. Aquí hay pasión, compromiso y ganas de aprender. Donde vamos, llevamos nuestra banda por bandera. Eso nos hace especiales.
Lleva años al frente de la agrupación. ¿Cómo ha evolucionado la banda en este tiempo?
La evolución viene de lejos, no solo desde que yo estoy. Esto es fruto del trabajo de muchas personas a lo largo de los años: músicos, profesores, antiguos directores… Y por supuesto, no podemos olvidar al maestro Tomás Redondo, creador de esta agrupación. Todo lo que hoy somos, parte de su legado.
¿Cuál ha sido el mayor reto que ha afrontado como director?
Los dos últimos certámenes, sin duda. El nivel de exigencia ha sido máximo, tanto en lo musical como en lo personal. Han sido meses de ensayos intensos y de muchas horas juntos, pero lo hemos hecho siempre con dignidad y compromiso.

Además de dirigir, también forma a jóvenes músicos. ¿Cómo ve la cantera actual?
La cantera es fundamental. Sin una buena escuela de educandos, nada de esto sería posible. Tenemos que enseñar bien desde el principio, para que lleguen a la banda con buen nivel y ayuden a crecer. Nos sentimos muy orgullosos de nuestra escuela, de los profesores y de nuestra banda juvenil.
¿Cómo se mantiene viva la tradición musical en San Clemente en plena era digital?
San Clemente siempre ha tenido una gran tradición musical, y la sigue cuidando. Pero no solo música: también hay teatro, pintura, danza… Hay mucha actividad cultural. La tecnología está ahí, y hay que saber utilizarla bien, sin que sustituya lo esencial.
¿Qué papel juega la banda en la vida cultural y religiosa del municipio?
Un papel central. Estamos muy involucrados en todas las celebraciones: procesiones, romerías, Semana Santa, fiestas de barrio… Es nuestra vida. Y siempre intentamos acudir con el mayor número posible de músicos y con el nivel que nuestro pueblo se merece.
La música cofrade también ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Cómo ve esa evolución?
La evolución es evidente. Las composiciones actuales son mucho más complejas, con nuevos matices, efectos y colores. Los compositores están haciendo un trabajo extraordinario y eso se nota en el repertorio.

¿Qué próximos proyectos tiene la banda para la temporada que viene?
Además de nuestra actividad habitual en San Clemente y en la Semana Santa de Cuenca, ya tenemos un nuevo reto: el Certamen de Música de Cine «Rafael Talens». Pronto volveremos a ponernos a trabajar para seguir creciendo.
¿Tiene alguna espina clavada o algún sueño por cumplir con esta agrupación?
La verdad es que no. El sueño era este, y lo hemos conseguido. Pero sí hay nuevas metas. Una de ellas sería competir en Valencia, y estoy seguro de que lo vamos a lograr.
¿Qué consejo daría a los jóvenes que sueñan con formar parte de una banda como la suya?
Que no solo aprendan a tocar, sino también a vivir la música como una forma de vida. Que se fijen en sus compañeros, que disfruten y que se sientan parte de una familia. Eso es lo que realmente les va a hacer felices.
¿Cómo sueña el futuro de la Agrupación Musical San Clemente de la Mancha?
Creciendo, en número de músicos y en calidad musical. Logrando más premios, sí, pero sobre todo disfrutando juntos, emocionándonos con cada nota. Porque la música, al final, es lo más bonito que hay.