Se conoce sus historias de crecimiento y reproducción. Los llama por sus nombres. Solo él podría referirse a los animales silvestres con este cariño:
- «Tina se crió a biberón».
- «Este muflón, Zeus, estuvo tres años con nosotros, pero se fue con su manada y no lo hemos vuelto a ver por el Parque».
- «Los hurones Rasca y Pica se han convertido en el entretenimiento de los niños».
- «Musgo también es el padre de los hijos de su hermana y de sus nietos porque entre osos no hay problemas de consanguinidad, con los lobos sería impensable y es un problema enorme».
- «Sabina es una loba maravillosa, no como la otra que es muy territorial».
- «Tormenta se fue a Luxemburgo y Selena es la reina de las lobas de El Hosquillo, una preciosidad, es bellísima».
- «Estos osos descienden de Vivaldi y Silvia, una pareja que trajeron de Cabárceno».



Fernando García es ingeniero técnico forestal y desde agosto de 2022 dirige el Parque de Fauna El Hosquillo en la Serranía de Cuenca. Desde entonces ha tenido claro el pilar sobre el que tenía que volcar todos sus esfuerzos: la mejora del diseño de cara a la exhibición pública, porque con el despliegue de naturaleza ya contaba. Desde su despacho en la Delegación Provincial de la Consejería de Desarrollo Sostenible en Cuenca, avanzó en El Digital de Cuenca que este año va a haber dos grandes novedades en cuanto a su conservación y desarrollo antes de un año.
La primera modificación tiene que ver con el recorrido de las visitas que hasta ahora se podían acercar con su vehículo hasta la zona de bajada de los osos para verles comer: «No se va a poder pasar, ese recinto es antiguo y tiene que mejorar, pero el cambio va a ser muy bueno, espero que guste».
La segunda novedad está relacionada con una actualización de contenidos que atañe a las proyecciones del Centro de Interpretación sobre la biodiversidad, sin que pudiera ahondar en más detalles. Eso sí, con una inversión meteórica de la Junta gracias al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), lo que conlleva su desplazamiento semanal para supervisar in situ las obras en la antigua casa forestal de cara a futuras Jornadas Entomológicas y para que se puedan anunciar cuanto antes dichas modificaciones. Por ello, confesó que han hecho varios viajes a otros zoológicos de dentro y fuera de España para formarse y coger ideas: «Casi todo está inventado y si podemos aprovecharlo y adaptarnos mucho mejor».




El año pasado contabilizaron 16.000 visitas y el anterior 13.500. Teniendo en cuanta que en el 2021 por la pandemia bajaron a 5.900 y que venían de un 2017-2018 con 18.000 visitas, se ha conseguido estabilizar la cifra dadas las condiciones. Sin embargo, para Fernando es una recuperación «a medias». Cree que el recurso natural con el que cuenta tiene un potencial enorme y su objetivo es llegar a las 25.000 visitas sin que le tiemble un pelo. De hecho, en Instagram cuenta con una para nada desdeñable cifra de 1.700 seguidores en solo dos años. Se le ha colado entre ceja y ceja que la mejora en la divulgación y la innovación en el diseño tienen que ser una prioridad ahora mismo en El Hosquillo y en esa dirección está trabajando sin descanso. «Tengo en mi mesa documentos para tres meses de lío, pero mañana me subo a El Hosquillo», rió con gusto.
No se puede pasar por alto la introducción de especies recientemente en el Parque, como los dos hurones llegados en octubre que responden al popular nombre del ratón azul y el gato negro de dibujos animados «Rasca y Pica». «No están nerviosos, su comportamiento es natural, tranquilo, saben que cuentan con un hábitat de resguardo y se muestran amistosos», explicó el director, quien aseguró que se habían convertido en las delicias del público infantil como si fueran gatos domésticos en vez de hurones. También en octubre se abrió un recinto para la cabra montesa con un mirador de madera que permite realizar dinámicas muy interesantes para el público.
Más recientemente, en febrero de este año se introdujeron 12 lobos ibéricos, y en marzo se inauguró un espacio para nuevos jabalíes en una granja donde se ha adaptado una pareja con 11 jabatos. Pero indiscutiblemente el animal estrella es el oso pardo porque precisamente por este mamífero se creó el Parque en los años 50, para investigar y reintroducir genéticas buenas en la Península Ibérica «y no por decoración». Ahora mismo hay 12 osos descendientes de una pareja de Cabárceno (Cantabria) y el último nacimiento fue en 2020, por lo que el más joven tiene 5 años. «Unos mocetones», sonrió García. Además, su hibernación no es muy profunda: «El clima es más suave y, aunque a algunos no los vemos en tres meses, otros bajan aletargados en invierno a beber del río Escabas, cada animal tiene su carácter». En total, 200 herbívoros de gran tamaño, sin olvidar las águilas culebreras, búhos reales, águilas, gamos, cabras, corzos y ciervos.



A 50 minutos de la capital de Cuenca, El Hosquillo lo componen 910 hectáreas de monte dentro de un total de más de 70.000 hectáreas del Parque Natural de la Serranía de Cuenca. Fernando García se mostró sabedor de la gran ventaja: la comodidad para los animales. Pero tampoco ocultó la debilidad que conlleva este hábitat natural con fauna en libertad, dada la posibilidad real de que el visitante no los vea (la palabra hosquillo hace referencia a su orografía hosca y de difícil acceso). Sin embargo, su actuación se centra en lo que puede controlar, es decir, la innovación y el diseño gráfico hasta ponerse a la altura de grandes centros como su admirado Bioparc en Valencia: «Tienen un despliegue de diseño imponente y una infraestructura con una calidad estética, paisajística y visual envidiables».
Sin embargo, se le ve contento con su Parque conquense, satisfecho, orgulloso. Se mostró convencido de que la gente se lo pasa bien y hay buenos monitores, y por supuesto el entorno es privilegiado. Con su trabajo busca sensibilizar a la población para mantener una interacción respetuosa con la fauna, y eso incluye recordar a los niños que los osos «no son de peluche y que son peligrosos» (risas).
Reconoció que los dioramas del Museo Cinegético (animales disecados con su entorno vegetal) son «de los mejores conservados» del país y está seguro de que las instalaciones quedarán «más completas» después de la macro reforma adelantada para este periódico, atrayendo todo tipo de eventos, juntas y encuentros. ¿El aliciente? Simplemente que Hosquillo no es un Parque al uso, pues los recintos pensados para la reproducción se aprovechan para la exhibición.


La visita se puede concertar en la página web www.parqueelhosquillo.com/reservas o llamando al teléfono 648 586 459 (de 10 a 14 horas). También se puede enviar un mail a [email protected]. Se estima que la visita tiene una duración de tres horas.