Reíllo vibra con su tradicional encierro campero en honor a Santa Ana

El pasado sábado, Reíllo volvió a vivir uno de sus días grandes con la celebración de su ya tradicional encierro campero, una cita que se ha convertido en todo un referente en la Serranía Baja conquense

A pesar de tratarse de un municipio con apenas 60 habitantes censados, la localidad acogió a unas dos mil personas llegadas de distintos puntos de la provincia para no perderse este festejo taurino, que cada año gana en participación y ambiente.

Reillo

Desde primera hora de la mañana se respiraba fiesta en las calles del pueblo.  A las 11:00 horas comenzaba el encierro con la suelta de un novillo y dos vacas de la ganadería de Juan Vicente Mora, con finca en Valtablao.  Más de 70 jinetes participaron en la conducción de las reses por los caminos del término municipal hasta su llegada al núcleo urbano.  La charanga Alcarria y Campichuelo puso el ritmo a un recorrido que este año ha sido modificado para mejorar la seguridad del evento y preservar las calles del pueblo, cada vez más concurridas.

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Por la tarde, las reses fueron soltadas por la nueva plaza de toros semipermanente, una instalación que combina elementos fijos y portátiles y que ha supuesto un salto de calidad en la organización de los festejos.  El ambiente fue de absoluta entrega por parte del público, que llenó la plaza y los alrededores para disfrutar del espectáculo.

La programación continuó entrada la noche con la actuación del grupo flamenco «Pasión Flamenca» y el grupo Salados, que animaron una velada cargada de música y buen ambiente.  No faltó el tradicional bingo popular, que este año repartía un premio de 1.000 euros, ni tampoco la discoteca móvil con DJ Jonny Racafull, que hizo bailar al público hasta altas horas de la madrugada.

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Desde su recuperación en 2010 gracias al impulso de la Asociación Taurina de Reíllo, el encierro campero se ha convertido en uno de los grandes atractivos del verano en la comarca.  Una jornada que mezcla emoción, tradición, participación vecinal y fiesta sin descanso.  Un día grande para un pueblo pequeño que demuestra, año tras año, que la pasión por sus raíces está más viva que nunca.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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