«Nos gusta el jamón, pero ¿nos molestan los cerdos?»

El 31 de diciembre de 2024 terminó la moratoria para la instalación de nuevas macrogranjas porcinas, o la ampliación de las existentes en Castilla-La Mancha. La decisión del Gobierno regional se completó con la entrada en vigor, el 28 de diciembre, de un decreto de gestión de estiércoles de explotaciones porcinas. El Digital de Cuenca ha querido saber cuál es la reacción del sector afectado en la provincia de Cuenca, después del largo recorrido de protestas entre ganaderos y asociaciones ecologistas.

Amparo Espejo empezó hace 40 años la explotación porcina a 3,5 kilómetros de Carboneras de Guadazaón, junto a marido Marcuello, bajo la denominación de Marcuello Espejo SL. Al fallecer este en un accidente en la granja cuando reventó una fosa en el año 2000, ahora llevan la empresa sus hijos, que gestionan alrededor de 4.000 cabezas de cerdos después de haber duplicado su producción en 2018 tras la autorización de la Junta.

Tras el fin de la prórroga de la moratoria, la ganadera se mostró convencida de que hay que ser más coherentes con lo que llevamos a la mesa. «Nosotros nos beneficiamos del hecho de que se puedan hacer ampliaciones, aunque en este momento no pensemos en ello, pero te voy a ser franca, toda la vida ha habido cerdos, el jamón está muy bueno, y los embutidos, pero la gente no quiere cerdos. ¡Yo no sé dónde vamos a llegar!», exclamó. Comparándolo con otros productos agroalimentarios expuso que, igual que si se acaba el cereal no hay pan, si no hay animales no va a haber de nada: «Nosotros mismos nos estamos destruyendo»…

Reconoció que nuestro estilo de vida moderno incluye productos de calidad que provienen del campo, en concreto del ganado porcino: «Vamos a una merienda y nos gusta una buena parrillada de chorizo, morcilla, panceta, ¡qué bueno nos está!, ¿no?, pues todo eso sale del cerdo».

También aseguró que hay mucha gente joven que se puede dedicar a la ganadería y es necesario facilitar las medidas porque «todo lleva sus consecuencias». En el caso de la denostada contaminación por purines, Amparo Espejo explicó que en su granja los excrementos se tiran directamente con la cuba y se van enterrando en el suelo: «Si luego tú eso lo labras, gestionándolo bien, pues no tiene por qué ser un impedimento medioambiental». Se mostró convencida de que todos los compañeros en este sector procuran hacerlo lo mejor posible. «Puede que alguna vez haya olores, pero te machacan», lamentó.

En el mismo municipio conquense de Carboneras existen más granjas como la explotación porcina de cebo propiedad de José Antonio Herráiz, que tiene aproximadamente 7.000 cerdos. Un ganadero conquense más que se podría beneficiar de la reactivación de autorizaciones a nuevas macrogranjas y ampliaciones de las existentes (entre ellas los proyectos cuya tramitación quedó en pausa).

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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