La Asociación de Vecinos del Casco Antiguo de Cuenca ha vuelto a alzar la voz para denunciar la insostenible situación del tráfico motorizado en el corazón histórico de la ciudad. A través de un comunicado, la entidad alerta de que el exceso de vehículos y la falta de alternativas de movilidad están deteriorando progresivamente la calidad de vida en el barrio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Según la asociación, los problemas no solo persisten, sino que se agravan año tras año, mientras el entramado urbano medieval del barrio demuestra ser incapaz de soportar el actual volumen de tráfico. «La solución no pasa por adaptar el Casco Antiguo al coche, sino por fomentar el ‘no tráfico’, priorizando modelos de movilidad que respeten a los vecinos, al entorno y al patrimonio», aseguran.
Entre las consecuencias del predominio del vehículo privado en la zona destacan la contaminación ambiental y acústica, la ocupación del espacio público, el riesgo para los peatones y una notable pérdida de calidad de vida. Esta realidad, apuntan, es incompatible con el carácter residencial del barrio, aunque no excluye una convivencia adecuada con el turismo y la actividad comercial si se gestiona de forma sostenible.
Propuestas para una movilidad transformadora en Cuenca
La asociación ha presentado una batería de propuestas históricas, estructuradas en seis ejes, que van desde restricciones de acceso para limitar la entrada a residentes y vehículos autorizados, hasta la mejora del transporte público con más frecuencia, horarios ampliados y una flota ecológica.
También reclaman la reserva de plazas de aparcamiento para residentes, el establecimiento de tarifas reducidas en parkings públicos, el control ambiental con límites de velocidad y ruido monitorizados en tiempo real, y una vigilancia activa contra el fraude en empadronamientos y uso de plazas.
Una de las demandas clave es el desarrollo de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) adaptado a las características del Casco Antiguo, que tenga en cuenta factores sociales, turísticos y ambientales, y que se diseñe con la participación activa del vecindario.
Participación ciudadana y compromiso institucional
La Asociación de Vecinos insiste en la necesidad de colaboración entre administraciones y ciudadanía para construir un modelo de movilidad ejemplar, tomando como referencia iniciativas exitosas de otras ciudades históricas. Entre las medidas complementarias proponen ampliar las zonas peatonales, mejorar la accesibilidad para personas con movilidad reducida, incentivar el reparto sostenible en comercios locales y lanzar campañas de concienciación dirigidas tanto a residentes como a turistas.
Preservar el patrimonio con visión de futuro
«Transformar la movilidad en el Casco Antiguo no solo es posible, sino necesario para preservar su valor patrimonial y convertirlo en un modelo de turismo responsable», concluyen. Para ello, advierten, se requiere «valentía política, inversión decidida en alternativas al coche y un compromiso colectivo con la sostenibilidad», en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
