Víctor Moreno es uno de esos conquenses que más lejos ha llegado en el mundo del fútbol. Sin ruido, sin alardes, sin focos, sin entrevistas… Todo forjado a base de trabajo y humildad.
Eso es lo que se desprende en cada conversación con él, donde antes de cogerte casi el teléfono ya esboza una sonrisa y una palabra de amabilidad tras la misma.
Actualmente es Director de Desarrollo Deportivo y Cesiones en el Athletic de Bilbao, pero ha pasado anteriormente por el Albacete Balompié, Lugo, Alavés, Tenerife, Marbella o el propio Conquense. Con solo 41 años ha alcanzado la gloria este año tras llegar el club en el que está a la Champions League, o el año pasado consiguiendo la ansiada Copa del Rey.
Un conquense que vuela muy alto en uno de los clubes más importantes y más históricos de nuestra Primera División, un club cargado de sentimientos y de uniones con la provincia de Cuenca, donde existen desde hace tiempo varias peñas que apoyan a los rojiblancos.
Cuéntanos tu trayectoria hasta llegar hasta el Athletic
Podemos decir que detrás del enorme esfuerzo y sacrificio personal que supone esta profesión, he tenido el punto de fortuna necesario para poder progresar en esta industria. En los momentos puntuales de mi carrera, siempre he sentido un gran apoyo por parte de las personas que han tenido que tomar decisiones sobre mí. Todo comienza en Cuenca y en el Conquense. Sin la oportunidad y el impulso que mi equipo me pudo dar hace más de 15 años, hubiera sido imposible llegar hasta un Club como el Athletic. Recuerdo bien a cada una de las personas que me ayudaron a construir una carrera deportiva. Después de mi primera experiencia en casa, viví en Albacete una etapa preciosa donde terminé de comprender e integrarme al mundo profesional y donde pude disfrutar al máximo de experiencias únicas y tremendamente intensas. Lugo me posibilitó salir de la escena castellanomanchega y relacionarme con otros entornos nacionales e internacionales diferentes. Alavés me proporcionó la plataforma necesaria para poder acceder a otro escalafón dentro del sector. Las dos etapas vividas en Vitoria, especialmente la segunda, fueron apasionantes. Entre estas dos etapas, Tenerife y Marbella, antes de regresar de nuevo a Vitoria, desde donde finalmente y ya hace más de dos años pude acceder a formar parte de esta increíble entidad que es el Athletic Club.
¿Qué es lo que más recuerdas de Cuenca?
Todos mis recuerdos sobre Cuenca y su gente viven en mi con especial cariño. Recuerdo mi barrio, mi colegio, los paseos por el casco antiguo, divisar ese maravilloso paisaje y tomar algo en alguno de los miradores de la zona vieja… Cada uno de los campos de fútbol donde jugué y entrené. La vida sencilla que tenía allí, cercana, humana… Es pensar en todo aquello y venirme una sonrisa al rostro.

¿Qué es lo que más echas de menos de Cuenca?
Sin duda a mi familia y amigos. Se dan dos circunstancias, la primera es que soy una persona con cierto desapego y que descuida demasiado sus relaciones. La segunda que, quizás fruto de mi propia actividad laboral, con un volumen grande y constante de trabajo y con frecuentes cambios de residencia tampoco dispongo del tiempo necesario para poder gestionar mejor mi vida personal. Ojalá algún día, no sé cómo ni de qué manera, pueda recuperar el tiempo perdido con todas estas personas que han sido y son tan importantes para mí.
¿Cómo fueron tus inicios en el Conquense?
Yo creo que los sueños de todos los niños que amamos el fútbol son parecidos. Primero sueñas con jugar en el en equipo de tu casa, de tu ciudad. En mi caso soñaba con jugar en La Fuensanta. Por supuesto también sueñas con aproximarte a ser un jugador profesional de los que tanto admiras. Para la gran mayoría, antes o después descubres que este sueño es muy difícil de lograr, aunque por supuesto no imposible. Hablando en primera persona, llegado ese momento, mi pasión por el fútbol me hizo formarme como entrenador. Con una vocación clara y con inquietudes enormes por la gestión de un vestuario y por el juego. Realmente lo que más amo de mi profesión es el propio juego, pese a que no suponga pivotar sobre él el mayor porcentaje de mi actividad diaria. He logrado jugar en el Conquense, entrenar en el Conquense en múltiples categorías y también crear y formar parte de una Secretaría Técnica que no existía una vez dejé de entrenar. A veces se especula con que una entidad como el Conquense no te proyecta, que no es futuro. En mi caso, me hizo crecer como profesional y como hombre. Y me ha incentivado e impulsado para pelear por encontrar mi futuro dentro del sector.
¿Cómo ves la actualidad del Conquense?
Mentiría si dijera que soy ajeno a la actividad diaria y a la actualidad del Conquense. En estos momentos siento ilusión. Ilusión porque los cambios que está experimentando la entidad vienen capitaneados por enormes profesionales de nuestro círculo. No negaré mi relación con algunos de ellos y, con total sinceridad, puedo afirmar que si en Cuenca existía la posibilidad de dar un empujón al fútbol y aproximarnos a vivir experiencias maravillosas y cercanas a la élite solamente podría ser de la mano de profesionales de la índole que en estos momentos manejan los intereses del club. Obviamente con el filtro de la dificultad que lleva implícita este maravilloso negocio.
¿Se podría llegar a algún acuerdo entre Conquense y Athletic?
Por el proceder histórico del Athletic, es complicado. Nuestra genuina filosofía nos acota el mercado y, por ende, ciertas intervenciones. Tenemos cerca de 200 clubes convenidos, todos en Euskal Herria. Por supuesto es posible generar diálogo y abrir oportunidades en materia de mercado o formación. Creo que es viable construir una relación estrecha entre entidades y crear estrategias en favor de los intereses de ambos clubes. Es curioso pero la relación entre el Athletic y Cuenca o el Conquense siempre ha sido muy estrecha. Peñas históricas en la provincia, Caparrós, grandes jugadores de Lezama cedidos en el Conquense… hasta 2 ó 3 amigos de mi cuadrilla de siempre eran y son seguidores del Athletic. Me parece una relación tan desconocida como bonita.
¿Cómo se hace para llegar a formar un equipo de Champions como el Athletic?
Daría una respuesta excesivamente extensa. Lo resumiría en trabajar con honestidad y tener fortuna en momentos o relaciones clave. Fichar por el Athletic no es algo que yo haya podido provocar de forma directa. Quiero y me gusta pensar que mi forma de desarrollar mi actividad laboral durante muchos años me ha posibilitado formar parte del mejor equipo del mundo.
Teniendo el mercado de posibles más reducido por la idiosincrasia del club de solo tener jugadores de la tierra, ¿cómo es un mercado como este?
Lo realmente increíble es el nivel de los jugadores euskaldunes. Tanto los que forman parte de nuestro Club como los que se encuentra compitiendo en otros equipos. Existe un punto de dificultad en esta filosofía que el Athletic convierte en oportunidad. Oportunidad de generar sentimiento de pertenencia, oportunidad de dar continuidad a rendimientos y dar tiempo para potenciarlos. Oportunidad para crear unión y lealtad. No existe un sentimiento de limitación a nivel interno. Es sorprendente, pero hasta para mí, acostumbrado a trabajar y encontrar soluciones en tanto mercados nacionales como internacionales durante los últimos años, me resulta más una fortaleza que una debilidad.
¿Qué significa para el Athletic tener y poder mantener en club a jugadores de la importancia de Sancet, Nico Williams, Iñaki Williams o Unai Simón?
Habla de una filosofía que lejos de debilitarse está en auge. Nos dirigen profesionales capaces y ambiciosos. Nosotros aportamos la misma energía y ganas de crecer. Perseguimos lo mismo que otros clubes, ser mejores cada día. Por suerte el buen trabajo de muchas personas y por supuesto el rendimiento de jugadores increíbles nos han hecho vivir momentos únicos a lo largo de estas últimas temporadas como por ejemplo el título de Copa del Rey, las semifinales de Europa League o la clasificación a Champions League. Somos competitivos, no hay otra manera de retener talento. Y ser cada día más competitivos, en todas y cada una de las áreas del Club, es el objetivo que nos marcamos cada vez que cruzamos la puerta de Lezama.
Para terminar, ¿ves posible tu vuelta a Cuenca en algún momento?
No la diviso, pero la siento. Creo que es un hecho que, de una u otra manera, se tiene que dar. Más desde una visión particular de devolver al club todo lo que me ha dado que otra cosa. Por supuesto también, y jugando de nuevo a soñar como cuando éramos niños, poder lograr éxitos que hoy son inimaginables, pero con el objetivo de disfrutarlos con toda mi gente y con todos los aficionados de la Balompédica. Creo que el futuro unirá nuestros caminos de nuevo.