Cañete ya está lista para revivir su pasado medieval con una nueva edición de la Alvarada, que se celebrará entre el 26 de julio y el 3 de agosto, siendo los días grandes el primer fin de semana de agosto. La localidad conquense se transformará una vez más en un escenario del siglo XIV donde regresará al pasado con una veintena de actividades que combinan historia, cultura y espectáculo.
“La Alvarada es intensa. Una fiesta cultural y lúdica que no te deja respirar”, define su alcaldesa, Montserrat Poyatos, que destaca la capacidad con la que se recrean los oficios, rutinas y costumbres de la época, sin olvidar el protagonismo de Don Álvaro de Luna, figura clave del medievo español y nacido en Cañete.
Declarada de Interés Turístico Regional, este año, el evento gira en torno a la temática que lleva por nombre ‘Cultura, Religión e Historia: Cantigas y Alvaradas’, y que coincidirá con el homenaje al 25º aniversario de la coronación de la patrona local, Nuestra Señora de la Zarza.

Entre las novedades para esta nueva edición está el regreso del torneo medieval nocturno, que ya se celebró hace más de una década y este año se recupera por su significado para esta efeméride tan especial. “Participa el grupo Legend, que son profesionales de la recreación histórica. Si la gente no lo ha visto, merece la pena porque les va a impresionar”, explica Poyatos.
También regresan con éxito actividades como el taller de elaboración de queso, el de juegos de madera gigante para niños, el nombramiento de caballeros e hidalgos infantiles y el simbólico cierre de puertas con antorchas, que simula cómo se protegían los pueblos medievales al caer el sol. En el caso de Cañete cuentan con tres accesos.
La implicación de los vecinos con todo lo que rodea a esta celebración es clave. “El 90% del pueblo apoya la Alvarada”, asegura la alcaldesa, quien destaca la colaboración tanto de vecinos como de comercios. Muchos habitantes se visten de época y participan en el mercadillo del Huerto de Doña Julia, donde también se encuentra el Palenque, lugar donde se desarrollan los combates y exhibiciones.
La organización se coordina entre el Ayuntamiento, la Asociación Amigos de la Alvarada y vecinos voluntarios. La preparación comienza en octubre, una vez terminadas las fiestas patronales, y se planifica durante meses con reuniones periódicas. “Cada año se elige una temática diferente y se proponen nuevas ideas y ya en el mes de mayo se remata todo”, comenta Poyatos.
Con una afluencia de público que ronda los 3.500 visitantes cada año, la Alvarada supone un impulso económico significativo para el pueblo, que durante ese fin de semana triplica su población habitual. “Se llena todo: restaurantes, alojamientos, tiendas. Es un fin de semana de ocupación total”, afirma Poyatos.
También tiene un impacto indirecto en el empleo: se amplían plantillas en negocios, se contrata personal para la logística y los servicios municipales, y se da trabajo a proveedores locales.

Además, aunque la Alvarada no ha sido directamente responsable del incremento de población, la apertura de la residencia de mayores ‘La Zarza’ han ayudado a retener y atraer vecinos con la generación de 44 puestos de trabajo, pero en especial, ha sido gracias al proyecto Arraigo, ha traído unos 50 nuevos habitantes desde 2022. Actualmente, Cañete cuenta con unos 920 habitantes, frente a los 774 censados en 2017. “En un pueblo como el nuestro se nota bastante”, señala la alcaldesa.
En esta edición, el pueblo rendirá homenaje a dos figuras muy queridas: por un lado, Jesús Catalá, antiguo párroco que impulsó la Alvarada en sus primeros años, y al que la gente “tiene mucho aprecio” será el encargado de ofrecer el pregón de este año.
Mientras que, por otro lado, Azucena Lanza, agente de desarrollo rural durante tres décadas, será proclamada Comendadora Mayor de la Villa. “Es una de las personas que más ha luchado por el turismo y la cultura del pueblo. Desde que se prejubiló, ha habido mucha gente que me decía que no nos dábamos cuenta del papel tan importante que había jugado ella”, explica la alcaldesa de Cañete.
De cara a los próximos años, el reto principal es garantizar la continuidad y la implicación. “Mantener la Alvarada requiere mucho trabajo y compromiso. Pero contamos con el apoyo de Diputación y Junta que nos empujan porque si no, sería imposible, económicamente hablando”, indica la alcaldesa.
¿Y dentro de 25 años? “Ojalá lleguemos a los 50. Me la imagino igual, en la misma línea”, responde la alcaldesa con ilusión.
Con una mezcla de emoción, historia viva y participación colectiva, Cañete vuelve a engalanar el pueblo para vivir una fiesta que ya es mucho más que una recreación: es identidad, legado y seña de la provincia.