Como es capaz el genial Javier Marías de resolver la trama entera de sus libros en tan solo media página final (véase Los Enamoramientos…»con que aún no se vea a lo lejos la polvareda de sus pies que van huyendo»), así José Antonio Fernández es capaz de terminar el año en el Seminario y hacer balance de un grano de mostaza imperceptible transformado en un gran arbusto.
«Estoy muy satisfecho con lo conseguido», sonreía en El Digital de Cuenca el actual rector del Seminario San Julián*, quien se enorgullecía de la gran cantidad de seminaristas que tiene la provincia. En total, son 14 de Cuenca y 6-7 de Albacete, ya que allí no tienen un número suficiente para conformar una comunidad. Eso, teniendo en cuenta que las ciudades con menos de 200.000 habitantes tienen una media de 1-2 seminaristas, convierte a Cuenca en un importante núcleo de vocaciones, con el valor añadido de que todos son nacidos en la provincia.
Fernández tiene muy presentes las dos causas de tal recolecta de frutos: la religiosidad de la ciudad que se nutre de una Semana Santa muy devocional, y el cuidado de la juventud que participa en todo tipo de peregrinaciones, campamentos, actividades parroquiales, etc. Quizá por no dejar a un lado el talón de Aquiles hizo alusión a una población envejecida que tan bien conoció durante sus años de párroco en la sierra de Tragacete, Vega del Codorno y Valdemeca.

¡Este curso que empieza es el primero que no vamos a tener Seminario Menor!
El también rector del Seminario Menor Santiago Apóstol confirmó a este periódico que por primera vez este año no va a haber ningún alumno de ESO y Bachillerato estudiando en el seminario como tal. Debido a los cambios que en los últimos años ha venido experimentando la realidad familiar (sobre todo con un número de hijos menor) se ha considerado la opción de suprimirlo este año y se ha visto que es lo más conveniente.
Lo que se vive hasta ahora es una especie de «seminario menor en familia» que consiste en residir en el ambiente familiar durante la mayor parte del curso escolar y pasar algún fin de semana al mes en el seminario: había 2 alumnos y otros 2-3 del último año. José Antonio Fernández entiende que la inquietud vocacional en esta franja de edad necesita de una mayor maduración y qué mejor que el seno de la familia para llevar a cabo este discernimiento: «También es sano que el niño crezca en el ambiente familiar y además hace madurar a la persona, seguiremos cuidando el seminario menor que llamamos en familia».

La Iglesia cobra cero por la nulidad
La actualidad religiosa en Cuenca tiene un público fiel y numeroso. Por eso, hay temas que siempre se mantienen en el candelero. Por ejemplo, las nulidades matrimoniales. El que más y el que menos conoce algún caso o tiene cerca un familiar que se plantea pedirla o que está esperando una respuesta, por lo que conoce los vericuetos del proceso.
Como juez del Tribunal Eclesiástico, José Antonio Fernández tiene una palabra con conocimiento de causa y, por eso, descarta que conlleven una carga económica para las parejas, más allá de los costes por los servicios de cualquier abogado: «Los procesos de nulidad eclesiástica son gratuitos, no cuestan dinero, o sea, la Diócesis trabaja gratis» (risas). Ni siquiera se cobra la prueba pericial que vale 500 euros si se justifica la falta de recursos.
Incluso confirmó que en Cuenca hay un elevado porcentaje de casos favorables, pues de cada 10 causas anuales, 8 son nulas. Asimismo, animó a las parejas que tienen dudas sobre si su matrimonio fue válido a que pregunten a la Iglesia por esa información y resuelvan sus incertidumbres: «Somos una Diócesis pequeña, pero hay muchos matrimonios que por desgracia han fracasado, pues tienen derecho a preguntar ‘¿mi matrimonio valió o no?’ Si se conociera más la gente pediría a la Iglesia que investigue si su matrimonio ha valido».

Pagar entrada a cambio de Patrimonio
El rector del Seminario Mayor y Menor también es el deán del cabildo de la Catedral. Aprovechando que colea la polémica en torno al coste de entrada al templo, Fernández recordó que el mantenimiento de un espacio como este conlleva cierta financiación obviamente, además de su limpieza, por no hablar de la restauración de obras de arte y la rehabilitación del claustro que ha costado casi 400.000 euros, así como la retribución a 10 empleados. «Primero, porque aportando, mira, podemos tener las luces encendidas», bromeó sin dar más importancia al asunto.
«Hemos hecho una inversión de más de medio millón de euros en reformas en la Catedral, eso no sale del Ministerio ni de la Junta, sino de las aportaciones de quienes la visitan. Somos responsables del Patrimonio que hemos heredado de nuestros antepasados, pero no como canónicos, sino como pueblo de Dios», objetó. Y añadió como prueba que la gente entraría solo por estar al fresco y no valoraría lo que está viendo.

Premio Bravo de la Música
Otro de los proyectos en los que anda metido es el musical de Carlo Acutis, bajo el título «Original, el paso de Carlo», interpretado por cientos de jóvenes conquenses sobre la vida del joven italiano fallecido en 2006 y beatificado por el Papa Francisco en 2020. Recientemente ha recibido el Premio Bravo de Música de la Conferencia Episcopal por la producción musical que representa su vida. Y no es para menos, porque siguen de gira y el 27 de septiembre se subirán de nuevo al escenario en Santander. Hasta La Línea de la Concepción y más allá del charco, hasta Puerto Rico, ha llegado el eco de su éxito cultural y se han interesado por los derechos. Las ciudades que los quieren contratar ya no caben en los dedos de una mano.
Su pasión por la música le viene desde muy pequeño y luego completó sus estudios en el Conservatorio de Cuenca y de órgano en Teruel, por lo que está tan implicado en la Semana de Música Religiosa de Cuenca. Se mostró convencido de que la música es para el sacerdote como la flor en el vestido de novia: «La música es el adorno final porque es una vocación también, desde chiquitín empecé a tocar la guitarra y estaba todo el día cantando». Le ayuda como instrumento de evangelización y para la actividad pastoral, sobre todo, cuando organiza grupos con personas mayores que están «encantadas» de formar parte de un coro parroquial.

Despliegue de medios en el Año Jubilar
Pregunta obligada por el viaje de agosto a Roma de la Diócesis de Cuenca por el Año Jubilar con casi 500 personas apuntadas que conocerán al nuevo Papa, León XIV. La declaración del Año Jubilar sería algo así como si todos los días estuvieran lloviendo cosas buenas del cielo. Con este símil meteorológico el deán del cabildo catedralicio explicó que la Iglesia abre sus tesoros de amor y misericordia este año para que todos puedan aprovecharse de la gracia divina. «Es como si nos dijeran: ‘mira, va a estar todo un año lloviendo’, con lo cual va a ser un año de vida ¿no?, porque donde hay agua hay vida. ¡Pues eso es un año de gracia!», enfatizó.
En la provincia de Cuenca, la Consolación en Iniesta, la Virgen de Rus en San Clemente, Riánsares en Tarancón, la Virgen de la Misericordia en Puebla de Almenara, el Cristo de Priego y el de Sisante, el Santuario de Tejeda en Garaballa y, por supuesto, la Catedral son los lugares elegidos para la reflexión del peregrino que quiere beneficiarse de este jubileo.

La clave de su éxito, que no todo depende de uno
Con semejante lista de cargos y responsabilidades a sus espaldas se atropella la pregunta por el éxito. Pero José Antonio no es de respuestas grandilocuentes ni frases varadas en servilletas de cafetería. Simplemente reconoció que no todo depende de él y así es como transmite la paz que lleva dentro, con su gesto descansado y sus palabras en el aire, una detrás de otra, sin adelantamientos. Sabe que las fuerzas humanas llegan hasta donde llegan y que una migaja conseguida entre los jóvenes que estudian para ser sacerdotes significa muchas más traducidas a lenguaje divino. Lo demás, se le dará por añadidura.
«Yo me muero hoy y las cosas siguen mañana. No pasa nada, ¿sabes? No es la mentalidad del empresario, yo soy un pequeño eslabón de una cadena de personas que trabajan en la Iglesia, sé que estoy rodeado de un montón de gente que vale mucho; por desgracia en el mundo somos testigos de que hay demasiada rivalidad, pero yo sé que quien tengo a mi lado suma», reflexionó en alto. Si volviera el reloj 20 años atrás solo cambiaría algunas «meteduras de pata».
«No solo estamos vivos, sino que hay mucha vida», exclamó. Por eso como sacerdote también quiso infundir un rayo de esperanza e ilusión en la sociedad conquense, ahogada algunas veces en el pesimismo existencial, y trasladar un mensaje de ánimo en el sentido de que «después de un pie viene otro».
«El bien y el amor son los verdaderos motores del ser humano», concluyó al más puro estilo de Marías.

*San Julián, patrón de Cuenca, también tiene un cuadro de Goya en la Iglesia de Valdemoro de Madrid, cuya réplica se encuentra en la entrada del Seminario de Cuenca, y una escultura en la fachada de la Iglesia/ Hospital de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga.