La imagen del Sagrado Corazón de Jesús volvió a recorrer con solemnidad y devoción las calles del Casco Antiguo de Cuenca en la tarde de ayer, coincidiendo con la festividad litúrgica dedicada a esta advocación tan arraigada en la tradición cristiana. Una procesión cargada de simbolismo que volvió a reunir a fieles, cofrades y vecinos en una expresión pública de fe en el corazón de la ciudad histórica.
Organizada por la Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús en colaboración con la parroquia de El Salvador, la procesión partió a las 20:00 horas desde el templo parroquial, donde previamente se celebró una solemne Eucaristía presidida por monseñor José María Yanguas, obispo de Cuenca quien destacó en su homilía «la llamada a vivir desde el amor, la reparación y la entrega que brotan del Corazón de Cristo».

El cortejo procesional discurrió por emblemáticas calles y plazas del Casco Antiguo, como Solera, Andrés de Cabrera, Alfonso VIII, Plaza Mayor, entre otras. La imagen, de talla clásica y mirada serena, fue engalanada con flores rojas y blancas y portada con esmero por los banceros de la hermandad que vestían camisa blanca y pantalón oscuro.
Numerosos conquenses se sumaron a la procesión, muchos con velas encendidas, creando una estampa de recogimiento y belleza que evocó antiguas tradiciones populares. Algunos balcones lucieron también colgaduras con la imagen del Corazón de Jesús, como signo de adhesión y fe.

La presencia musical corrió a cargo de la Asociación Musical Virgen de la Luz, de la ciudad que interpretó marchas procesionales, alternando momentos de silencio y oración.

La jornada concluyó con el regreso al templo de El Salvador, cerrando así la jornada de adoración y entrega al Sagrado Corazón de Jesús, que un año más, renueva en Cuenca la devoción al Corazón de Cristo, símbolo de amor, misericordia y entrega sin medida.