A sus 96 años, Librado Loriente sigue al frente de su grupo empresarial como el primer día. Fundador del Grupo Empresarial Librado Loriente, este empresario incansable ha sido distinguido como Conquense del Año 2025 por el Rotary Club de Cuenca. Una vida dedicada al trabajo, al compromiso con su tierra y a la evolución constante de un proyecto que comenzó en una pequeña ferretería de Tarancón.
«Este reconocimiento lo siento como un abrazo de mi tierra»
—¿Cómo recibe este reconocimiento como Conquense del Año? ¿Qué significa para usted a nivel personal y profesional?
—Con mucha emoción y humildad. Uno no trabaja esperando premios, pero cuando llegan, especialmente de una institución como el Rotary Club de Cuenca, es inevitable sentir una enorme gratitud. Este reconocimiento lo siento como un abrazo de mi tierra, y eso, a mis 96 años y después de tanto camino recorrido, emociona mucho.
«No quería conformarme: me gustaba innovar»
—Mirando hacia atrás, ¿cuáles diría que han sido los hitos más importantes en su trayectoria empresarial?
—Cada paso ha tenido su importancia, pero quizá destacaría dos: el momento en que abrimos nuestra primera ferretería en Tarancón, y más adelante, cuando decidimos diversificar y apostar por sectores como el metal o la maquinaria. Fueron decisiones valientes que marcaron el rumbo de lo que hoy es nuestro grupo empresarial.
—Comenzó con una pequeña ferretería en Tarancón… ¿se imaginaba entonces que llegaría a liderar un grupo empresarial de esta magnitud?
—La verdad es que no. Uno empieza con ilusión y mucho esfuerzo, pero sin saber hasta dónde podrá llegar. Lo que sí sabía es que no quería conformarme: me gustaba innovar, buscar soluciones, rodearme de gente con ganas. El crecimiento fue consecuencia natural de todo eso. Y, sobre todo, innovar continuamente.
«La honestidad, la palabra dada y el trabajo bien hecho»
—¿Qué valores han guiado su forma de hacer empresa a lo largo de los años?
—La honestidad, la cercanía con los trabajadores, y la palabra dada. Siempre he creído en el trabajo bien hecho, en cumplir lo que uno promete y en cuidar a la gente. También he procurado mantener los pies en la tierra, algo que aprendí desde niño. Y tener vocación, creer que se puede conseguir.
«Tarancón me lo ha dado todo»
—¿Qué papel ha jugado su tierra, Cuenca, y en concreto Tarancón, ¿en su manera de emprender y trabajar?
—Todo. Mis raíces están aquí. Tarancón me lo ha dado todo: las primeras oportunidades, los primeros clientes, la confianza de los vecinos. Siempre he creído que uno debe devolver a su tierra lo que recibe, y por eso he intentado generar empleo y mantener nuestras inversiones aquí. En mi tierra y en Castilla-La Mancha, nuestra región.
—A pesar del crecimiento de su grupo, ha mantenido sus raíces en la provincia. ¿Es una decisión consciente?
—Sí, muy consciente. Podíamos haber deslocalizado parte de la actividad, pero nunca me sedujo esa idea. Prefiero crecer aquí, aunque sea más difícil a veces. Creo en el potencial de esta provincia y en su gente. Además, Cuenca me ha visto crecer, y yo quiero que también vea crecer mis empresas.
«Cuenca necesita infraestructuras y menos burocracia»
—¿Qué cree que necesita Cuenca para fomentar aún más el desarrollo empresarial y la creación de empleo?
—Infraestructuras, sobre todo. Necesitamos mejores conexiones con Madrid, Valencia y Albacete. También apoyo real al emprendimiento, menos burocracia, y un mayor esfuerzo por fijar población. Hay talento, pero a veces se va porque no ve oportunidades. La despoblación es un hándicap, tanto para los pueblos como para la capital.
«A los jóvenes les diría que no tengan miedo a equivocarse»
—¿Qué retos cree que tienen los jóvenes emprendedores hoy en día? ¿Qué consejo les daría?
—El mayor reto es la incertidumbre, tanto económica como social. A los jóvenes les diría que se preparen bien, que no tengan miedo a equivocarse y que perseveren. Las cosas no llegan de la noche a la mañana, pero con constancia y pasión, llegan. Que luchen por conseguir sus sueños y no decaigan en el intento.
«Me gustaría dedicar más tiempo a causas sociales»
—¿Qué proyectos tiene en mente para el futuro, tanto en el ámbito empresarial como quizá en lo personal o social?
—A nivel empresarial, seguimos trabajando en la modernización de nuestras instalaciones y en la formación de nuevas generaciones. A nivel personal, me gustaría dedicar más tiempo a causas sociales y al apoyo de iniciativas locales que ayuden a mejorar la vida de la gente.
«Desde Cuenca también se pueden hacer cosas grandes»
—¿Qué legado le gustaría dejar a las próximas generaciones de conquenses?
—Me gustaría que se dijera que fui un hombre trabajador, que apostó por su tierra y por su gente. Que demostré que desde Cuenca también se pueden hacer cosas grandes. Y que el esfuerzo y los valores siguen siendo el camino.
«Este premio es de mi familia, mis trabajadores y mi tierra»
—¿A quién le gustaría dedicar o compartir este reconocimiento del Rotary Club?
—A mi familia, que ha estado siempre a mi lado. A mis trabajadores, sin los que nada de esto sería posible. Y a mi tierra, Cuenca y Tarancón, porque sin su confianza y cariño, yo no estaría aquí. Y por supuesto, a todos mis compañeros rotarios de Cuenca, con los que he compartido tantos proyectos e ilusiones.
—¿Cómo vivirá el acto de entrega del premio el próximo 26 de junio? ¿Le acompañará su familia, sus empleados…?
—Con mucha emoción. Será un día muy especial. Me acompañarán mi familia y mis amigos. Será un momento para compartir, agradecer y recordar todo lo vivido junto a mis compañeros rotarios.
Librado Loriente Arribas no solo representa la historia de un empresario de éxito, sino también la de un hombre que nunca ha dejado de creer en su tierra. Su legado va más allá de sus empresas: es un símbolo de constancia, honestidad y compromiso con Cuenca.



