El informe de la Red SSPA de Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa, bajo el título «El lujo de vivir en Cuenca, Soria y Teruel 2024», ha pasado demasiado desapercibido para la cantidad de indicadores que contiene y las estructuras en las que se basan. El amplio despliegue de mapas y tablas que desglosa el informe bien merece una entrevista con su autor, José Antonio Herce, que meses después sigue reafirmándose en la calidad de vida que ofrece una ciudad como esta, con poco más de 50.000 habitantes y acceso a todos los servicios básicos. No solo como una percepción, sino como algo material: ¿Sabías que el conquense se ahorra en los desplazamientos una media de 57 minutos al día, lo que supone 2.053 euros al año?
Herce ha pasado de reivindicar a subrayar en qué se traduce que la gente diga ¡qué bien se está aquí! Cuenca bate récords en el cociente entre metros cuadrados y población, tiene más de todo y sin colas. De su conversación se desprende que los indicadores no son para quejarse y que al final todo se traduce en menos necesidad, más satisfacción y tiempo para disfrutar, junto a la tranquilidad de vivir en un sitio pequeño con todo a mano, pero a la vez suficientemente grande como para que no falte nada importante. Es preciso poner conciencia a este modo de vivir tan ligero y privilegiado, a tan solo hora y media de la capital de España.

El Digital de Cuenca: José Antonio, queríamos hablar un poco de la calidad de vida de la ciudad. Hace relativamente poco, presentasteis con la CEOE un informe maravilloso y hace falta hablar más de esto y concretarlo para ver qué implicaciones tiene. Cuéntanos en qué se traduce la calidad de vivir en Cuenca…
José Antonio Herce: Vamos a ver, la calidad de vida parece una cuestión perceptiva, pero también es material, es decir, hay gente que va a un sitio sencillo y resulta que es agradable, la vista es bonita, además acaba de abrir una botella de vino y dice ¡qué lujo vivir aquí!, ¿no? Ese tipo de cosas. Pero luego, claro, ¿en qué se traduce? En una materialidad, los servicios.
Llevamos muchos años manteniendo un enfoque, digamos, reivindicativo. Queremos esto, queremos lo otro. Sí, porque falta y porque el acceso no es fácil, si hemos vivido en la gran ciudad sabemos que a golpe de metro llegamos a muchos servicios esenciales. Y digo, bueno, pues no tenemos esto en los pueblos o en el mundo rural. Sin embargo, hay también un enfoque que te permite mirar la vida en los sectores rurales de una manera diferente sin que conlleve cierta rabia o sensación de que estás abandonado o dejado de la mano de Dios. Resulta que si miramos los indicadores materiales de servicios no estamos tan mal.
Hemos entrado a valorar cuatro o cinco docenas de indicadores cuantitativos de todo lo que representa la buena vida: la salud, la educación, la vivienda, el empleo, los ingresos, la vida de comunidad, el balance de vida-trabajo, la seguridad, los activos ambientales, la proximidad, las compras, la cultura… Son 17 soportes, 17 pilares de la buena vida. Lo hemos hecho cuantificando la dotación de estructuras y descubrimos que la inmensa mayoría baten en ocasiones con mucha diferencia a las áreas más pobladas, la superpoblada Comunidad de Madrid o el conjunto nacional. Y decimos, ¡pero bueno, si tenemos más polideportivos, más centros de salud, más plazas escolares, más centros de ocio, más kilómetros cuadrados de espacios protegidos, más de todo por cada mil habitantes! Aquí está el secreto. ¿De qué nos quejamos? Porque el denominador es muy bajo, y por tanto el cociente entre los metros cuadrados de tal estructura y la población sale muy bien.
Entonces el problema no es de dotación, sino quizá de acceso, de que la movilidad no está bien organizada o de que las frecuencias de los autobuses son escasas, pero por más que lo pidamos no nos van a poner un metro a pie de calle ni deberían, vamos, no hace falta. A lo mejor se puede pedir una solución más cómoda, modesta y útil, una reivindicación moderada y hacer uso de lo que ya tenemos con eficiencia. Y luego si quiero ir a la ópera me voy a Madrid, aunque en Cuenca hay unos espectáculos culturales impresionantes. Este informe lo que quiere es que nos demos cuenta de que tenemos de casi todo y con un acceso mucho más barato.
EDDC: De todos los indicadores que habéis estudiado, ¿cuál es el que más valoras de la ciudad de Cuenca? ¿Cuál es el punto estrella?
JAH: El ahorro del tiempo en los desplazamientos. Porque las distancias son más cortas. Y ese ahorro del tiempo se puede monetizar. Según la tabla, 57 minutos al día. Es un ejemplo muy elocuente. Cuando valoras ese desplazamiento son miles de euros al año según el coste de oportunidad de la hora. Si estuvieras trabajando tu salario ordinario aumentaría.

EDDC: No sólo económicamente, sino a nivel de estrés también, ¿no?
JAH: Claro, claro, claro. Pero como somos muy obsesivos con los números, y algunos somos economistas, pues decimos, venga, vamos a poner un valor a esto. Y cuando valoras el tiempo, pues son miles de euros al año. Es cierto que el ingreso medio es más bajo en Cuenca que en el conjunto de España, pero es que la vida es mucho más barata. La vivienda, para empezar. La gente de Madrid necesita ganar más porque tiene un coste de desplazamiento y un coste de la vida muy altos, no te digo ya el precio de la vivienda.
EDDC: ¿En Cuenca todo se simplifica? No sé si estás de acuerdo conmigo en que cuando reduces el nivel de necesidades o de opciones, cuando hay menos estímulos y exigencias hay un mayor nivel de felicidad…
JAH: Sí, de satisfacción, porque vives con menos estrés y tienes menos ansiedad, ya que ciertos objetivos son más fáciles de cumplir.
EDDC: En las grandes ciudades las posibilidades son tantas que nunca acabas de decir: ¡Bueno, ya está!
JAH: Sí, pero es que además no tienes tanto tiempo para disfrutarlas como en estos territorios. Sales por la mañana a trabajar y ni te juntas con tus vecinos en el ascensor o en la calle. Pero es que en ciudades y en capitales de provincias, no digo ya pequeños lugares o cabeceras comarcales de 2.000 o 3.000 habitantes, en capitales de 30 o 30 y tantos mil habitantes que son ya núcleos importantes, es que se conoce todo el mundo.
EDDC: Tiene la ventaja de que es un sitio pequeño donde hay tranquilidad, pero que además hay de todo, ¿no? O sea, no falta ningún servicio público.
JAH:No, no, esencial. Por ejemplo, en tema de salud, las patologías más graves obviamente requieren de medios muy concentrados en el hospital de referencia, pero hay menos colas y tienes un centro de salud abierto todos los días 24 horas. En muchas ocasiones, sin semáforos y sin atascos.
¿Se podría decir que se pueden unir los dos extremos, las ventajas de un pueblo en una ciudad?
JAH: Sí, hay que ser conscientes de ello. Hay casos que trascienden las fronteras y de repente te encuentras un artículo de un periódico británico que dice que el mejor lugar para estudiar y para vivir es Soria. Y bueno, luego está el tema de la seguridad: delitos calificados, que ya han sido juzgados, son muchos menos por mil habitantes en estas tres provincias. Los mapas del informe son muy interesantes, te cuentan historias… Estoy viendo ahora el de equipamientos educativos no universitarios, resulta que en Cuenca tienes 7,3 centros educativos por 10.000 habitantes, mientras que en Madrid 4,7 ¡eso es increíble! Y además los de Madrid están llenos. Hay algunos datos que son muy sexys, de verdad, en el sentido que te atraen inmediatamente.

JAH: Pero también hay más empleo industrial. En la Comunidad de Madrid es el 8,9% y en Cuenca el 20,9% del empleo total es industrial. Que todo el mundo diría ¡pero si aquí solo hay árboles! No, no, industria agroalimentaria, claro.
EDDC: ¿Podrías decir, a modo de titular, para qué es el mejor lugar Cuenca, como lo que has dicho de Soria?
JAH: Pues, hombre, fíjate, para disfrutar del tiempo, pues es donde menos tiempo se invierte en desplazamientos. Y, por lo tanto, hay más tiempo. Los mapas te van a contar una historia en muy pocas palabras, son totalmente autoexplicativos. Porque eso de los minutos luego lo transformamos en valor económico: 2.053 es el valor del tiempo ahorrado en Cuenca respecto a Madrid. Es increíble el valor intangible, inmaterial.

JAH: Luego, en el mapa de la valoración de seguridad sale también fenomenal en infracciones penales por cada mil habitantes.
EDDC:Bueno, inmaterial lo que estamos hablando, pero material es todo porque se puede concretar perfectamente...
JAH: Es que ese tiempo ahorrado del que hablamos si lo dedicases a trabajar ¡te pagarían todo ese dinero! Y si no, a hacer actividades que son tan valiosas como el trabajo.
EDDC:Al final es salud…
JAH: Sí, estar contigo mismo o estar con tu padre si tiene alzheimer, ¿verdad? O lo que sea.
EDDC:¿Es una manera de estar más centrado, no ir tan deprisa y que la vida no vaya por delante de ti?
JAH: ¡Exacto!
EDDC:Son tantas cosas que, claro, supongo que ¡hace falta vivirlo para saberlo!
JAH: Sí, porque esto es muy difícil de trasladar, pero ahí están los datos y los mapas que son muy buenos.