El personal encargado de la limpieza de las calles lo sabe bien porque cada día los ve los relojes termómetro ahí levantados en plena acera «sin fuste ni muste», como dirían en los pueblos. Marcan siempre los mismos cuatro ceros por ambas caras, por ejemplo, en Avenida del Mediterráneo y en Hermanos Becerril, o ni eso, como en el de la calle Las Torres.
«No sé si es que no estarán enchufados», comenta uno de los encargados de mantener aseado el barrio. Si supiera que en 2021 Cuenca en Marcha presentó una moción en el Ayuntamiento para pedir su retirada porque llevaban más de 10 años sin funcionar… El mecanismo se ha quedado anticuado, pero Líneas Urbanas de Cuenca ha tenido demasiados frentes abiertos: el procedimiento judicial para poner en orden el convenio con el Consistorio, el retraso de la puesta en funcionamiento de los autobuses eléctricos, las lanzaderas al AVE en hora y forma… Así que, como bien soluciona rápidamente el funcionario, «si quieres saber los grados mira el dispositivo verde de la farmacia».
Sin embargo, ya no es solo una cuestión de información y servicio público, sino que para la mayoría de ciudadanos estos postes, también publicitarios, suponen un alto porcentaje de contaminación audiovisual, y si no van a tener ninguna utilidad exigen que no ocupen espacio público junto a parques o zonas de acceso al Casco Antiguo, susceptibles de ser vistos por turistas y visitantes en ese lamentable estado. Otros transeúntes, sin embargo, apenas le prestan atención porque «ya todo el mundo consulta la hora en su dispositivo móvil» y no se dan cuenta ni siquiera de que no forman parte del conjunto de las señales de tráfico.





