¿Figura siempre el 5G en la parte superior del terminal dentro de la ciudad de Cuenca? ¿Qué pasa con la cobertura móvil en ciertos tramos de las carreteras provinciales? Desde que el pasado mes de marzo el Gobierno de España aprobara 2,2 millones de euros para ampliar la cobertura de la quinta generación en la provincia de Cuenca esta tecnología de red móvil deja de ser un deseo entre las nubes, aunque en ellas se guarde la información.
Dentro del programa UNICO Redes Activas, el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha asignado a Telefónica una veintena de emplazamientos y casi un centenar de tramos de carretera conquenses, que suponen la instalación de nuevas torres de comunicaciones en ubicaciones donde no existían.
Precisamente, fuentes consultadas en la propia empresa Telefónica confirman la puesta en marcha de futuras instalaciones de infraestructuras en la provincia de Cuenca. “Somos un país privilegiado, por ejemplo, hay regiones en Alemania que están mucho peor que aquí, se está invirtiendo mucho en el ámbito rural y hay un nivel muy bueno de cobertura”, señala el experto. Sin embargo, también reconoce que hay que dejar cierto margen para los “problemas técnicos sobre el terreno” o para “inversiones insostenibles en pueblos perdidos en los que luego nadie se da de alta en la fibra” y la ratio de uso cae en picado.
Según fuentes de la Junta de Comunidades, el porcentaje de población en cobertura 5G en la provincia es del 93%. De hecho, en la página web https://telecomunicaciones.castillalamancha.es/coberturas se puede visualizar pueblo por pueblo cuál es la banda ancha y qué tipo de telefonía existe actualmente.
Bienvenidas sean las ventajas de la quinta generación, pues ofrece velocidades de datos más rápidas, permite conexiones más estables y mejora la capacidad de la red, con el potencial de transformar la manera en que se utiliza Internet y las aplicaciones. Pero ¿qué aspectos hay que tener en cuenta para sacarle el mayor partido?
Khalid es distribuidor de equipos de Telecomunicación y presta servicio en el establecimiento Móvil Cuenca de Fermín Caballero. Asegura que muchas veces si hay algún problema es del terminal, no de la cobertura, ya que se bloquea cuando pasa de un repetidor de 5G a 4G: “En ese instante el teléfono se queda pillado mientras que en otros sitios como Madrid no pasa”. Se muestra convencido de que está relacionado con el procesador del terminal: “No cualquier teléfono puede tener el 5G sin problema”. Y aunque reconoce que la navegación es más rápida, “cuando el móvil es económico en vez de optar por uno de alta gama no es lo mismo”.
Junto a ello, asegura que todo lo que esté relacionado con la quinta generación también depende del operador: “Digi tiene costes baratísimos, pero tiene fallos, las personas no tienen cobertura y ni siquiera pueden acceder a Internet”.
Por su parte, Esther, desde el estand de la compañía telefónica Digi en Alcampo, comenta que no ha recibido ninguna queja de usuarios al respecto y añade que “personalmente el móvil se conecta al 5G” y el de sus compañeros también, siempre y cuando esté preparado para esa tecnología.
“Se nota en la velocidad a la hora de entrar en una página, que en vez de esperar un segundo tarda 0,2 décimas de segundo en abrirse el sitio, o sea, mucho menos”, enfatiza, pero recuerda que solo pasa “si la tarjeta SIM y el móvil están preparados para el 5G”. De momento, ella está encantada con su iPhone que siempre “va seleccionando la mejor red”.
Punto final a la brecha tecnológica
Desde la UCLM explican para El Digital de Cuenca que las torres físicas se van a reconocer enseguida porque tienen una base rectangular o cuadrada que se alza hacia arriba, soportando las antenas 5G. Jorge Mateo, profesor de Comunicaciones Móviles y Sistemas de Posicionamiento y Radiolocalización en la Escuela Politécnica de Cuenca, experto en el área de Teoría de la Señal y Comunicaciones, matiza que las torres que ya estén montadas solo tienen que actualizar su equipamiento y poner antenas nuevas.

En sus clases sobre 5G habla a sus alumnos acerca de “la gran ventaja tecnológica que supone porque disminuye la diferencia entre un entorno rural y urbano”, algo que en la provincia de Cuenca encaja de maravilla. Es decir, “el hecho de tener una generación de 5G va a permitir una mayor velocidad de transferencia de datos entre los diferentes dispositivos, lo que hará que tengamos servidores más potentes y mejore el asentamiento de empresas al disponer de un mayor ancho de banda para los usuarios”.
Pero además esta rápida respuesta frente a cualquier evento mejora considerablemente las comunicaciones de las zonas rurales, “con anchos de banda de 1 gigabyte por segundo, que es una potencia muy alta”. A esto se une que en la capital hay más usuarios para una antena, mientras que en el pueblo se reparten el ancho de banda (en el caso del 5G, de forma adaptativa) entre menos personas: “Posiblemente el 5G funcionará mejor que en la capital”.
Según añade el profesor, “la tecnología es la misma para todos los operadores”, de tal forma que si diferentes operadores ponen la antena “van a dar el mismo servicio”. Por lo que, a partir de ahora, ver películas, hacer un streaming o subir ficheros a la nube tendrá una velocidad tan elevada que será cosa de un abrir y cerrar de ojos.
Por último, el profesor de Análisis de Sistemas y Comunicaciones Ópticas, Joaquín Cascón, recomienda apuntarse en el curso Summer School on advanced topics in 5G/6G Communication para profundizar en el conocimiento e implicaciones de esta tecnología, que tendrá lugar del 30 de junio al 4 de julio en la sede de la UIMP en Cuenca.